El Gobierno tuvo buenas noticias en la última semana. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC reveló una suba del 5,5% contra marzo del año pasado y un 3,5% con respecto a febrero de este año. Estos datos le permitieron sacar pecho y fortalecer la promesa de la llegada de los mejores 18 meses de los últimos años. Pero el abultado monto de deuda que vence este año (u$s20.000 millones) enciende alarmas que hasta el FMI mencionó en su informe.
En el informe difundido el viernes por el Fondo Monetario Internacional (FMI), señala algunas dudas para poder afrontar tal volumen de compromisos. «El bajo nivel de reservas líquidas de Argentina sigue planteando riesgos para su capacidad de pago, especialmente dadas las elevadas obligaciones de deuda a corto plazo y la posible volatilidad ante las elecciones presidenciales de 2027″, alerta.
En general, el informe del FMI respalda el rumbo del gobierno de Javier Milei, pero insiste sobre la necesidad de que Argentina vuelva al mercado internacional de crédito. Esta posibilidad fue descartada este sábado por el propio ministro de Economía, Luis Caputo. «No es necesario salir al mercado internacional a convalidar una tasa cercana al 10%, ya que hoy conseguimos refinanciamiento a tasas sustancialmente más bajas», afirmó en diálogo con Clarín.
El Gobierno confía en que los sectores más dinámicos (agro, minería, hidrocarburos) empujen al conjunto de la economía y logre una recuperación del ingreso, sin necesidad de intervención estatal. En esa línea, señalan que la licitación de tramos de ruta nacional apuntalarán una infraestructura hoy deteriorada por el freno de la obra pública.
¿Se agotó el rebote económico en abril? Advierten que el ajuste fiscal llega al límite y fuerza nuevas estrategias
Pese al optimismo oficial, desde la city, advierten que los datos del cuarto mes del año anticipan un escenario complejo en materia de economía real. En ese sentido, el mercado mira de cerca al ajuste fiscal, el cual ya empieza a marcar sus límites, y detallan cómo el Gobierno empieza a cambiar de estrategia para ahorrar en materia impositiva sin terminar de resolver el problema de fondo.
«A pesar de la mejora observada en marzo y de la recuperación transitoria en buena parte de los sectores, la estructura productiva continúa exhibiendo la característica más distintiva de la economía bajo la actual gestión: una dinámica de dos velocidades«, aseguraron desde Vectorial y agregaron que los primeros indicadores correspondientes a abril comienzan a mostrar nuevamente señales preocupantes.
Al respecto, detallaron que el Índice Construya, la industria metalúrgica relevada por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, los despachos de cemento de la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland y la producción automotriz informada por la Asociación de Fábricas de Automotores «exhiben caídas interanuales que anticipan un abril considerablemente más débil, sugiriendo que el crecimiento generalizado observado en marzo será solamente un buen recuerdo«.
Por su parte, desde Grupo SBS alertaron sobre la misma situación. «Pese al rebote del EMAE en marzo, se destaca que los datos preliminares para abril muestran una dinámica algo magra, por lo que habrá que seguir la evolución a lo largo de los meses, sobre la que influirán no sólo cuestiones fiscales y monetarias, sino también del sector externo y las expectativas. En segundo lugar, tal como marcamos desde hace varios meses, la heterogeneidad sectorial es otro punto a seguir«.
Según una medición de Equilibra, luego de la fuerte expansión de marzo (+3,5% mensual), la actividad mantendría en abril la dinámica de “serrucho” que se observa desde febrero de 2025 (9 de 15 meses con caídas mensuales). «En un mes donde el agro incide 3 p.p. más que el resto del año, la demora de la cosecha de soja por abundantes lluvias (que se revertiría en mayo) incidió negativamente en el EMAE agregado. Por su parte, el EMAE sin agro habría caído 0,3% mensual desestacionalizado (luego de crecer 2,8% en mar-26)«, detallaron.
Desde LCG, por su parte, miraron qué pasará con las perspectivas para el resto del año, más allá de abril: «No esperamos un crecimiento elevado para este año. Mantenemos nuestra proyección de una expansión de la actividad por debajo del 3% anual promedio, traccionado por unos pocos sectores (petróleo, minería, agro e intermediación financiera). Para el resto no hay drivers claros que impulsen el crecimiento«.
Al respecto, destacaron que la demanda interna no logra consolidar una recuperación, afectada por el bajo poder adquisitivo y la retracción del crédito. A su vez, «parte del consumo se desplaza hacia bienes importados, en un entorno de mayor competencia asociada a la apertura comercial y a un tipo de cambio real relativamente apreciado«, cerraron.

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