petróleo en alza, inflación y temor a un nuevo shock global


Los ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G7 iniciarán este lunes en París una reunión atravesada por la creciente preocupación global en torno a la guerra en Medio Oriente, el encarecimiento del petróleo y el riesgo de que el cierre prolongado del estrecho de Ormuz termine generando un nuevo shock inflacionario global.

El encuentro se desarrollará durante dos días en la capital francesa y reunirá a representantes de Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia, Canadá y Francia, en un contexto de creciente tensión financiera y energética.

El foco principal estará puesto en las consecuencias económicas del conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques sobre Irán y Teherán respondió restringiendo el paso por el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio energético mundial.

El ministro francés de Finanzas, Roland Lescure, anfitrión del encuentro, advirtió que el desbloqueo de Ormuz será uno de los principales temas de discusión.

“Más que nunca, tenemos que hablar. La ley del más fuerte no funciona”, afirmó este domingo en declaraciones a France 3.

emmanuel macron

Emmanuel Macron, uno de los que marcó el impacto de la tensión entre Irán y EEUU.

Emmanuel Macron, uno de los que marcó el impacto de la tensión entre Irán y EEUU.

Según explicó, antes del conflicto por ese corredor marítimo transitaba alrededor del 20% del petróleo y del gas natural licuado que consume el mundo, además de una parte significativa de fertilizantes y otros insumos estratégicos.

“Necesitamos que se desbloquee. Pero no se va a hacer fácilmente”, sostuvo el funcionario francés, quien además remarcó que cualquier solución duradera deberá surgir de un marco multilateral y negociaciones sostenidas.

El petróleo vuelve a presionar a la economía mundial

La preocupación central de los países del G7 pasa por el impacto que el conflicto ya comenzó a tener sobre la inflación global y los mercados financieros.

El Brent cerró el viernes en torno a los u$s109 por barril y acumula una suba cercana al 74% en lo que va del año, mientras que el WTI estadounidense superó los u$s105. Aunque todavía se mantienen por debajo de los máximos alcanzados en abril, los precios actuales ya empiezan a generar tensión sobre bancos centrales, gobiernos y mercados de deuda.

La escalada energética también volvió a presionar sobre los rendimientos de los bonos soberanos de largo plazo en las principales economías desarrolladas.

En Estados Unidos, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años alcanzó niveles no vistos desde mayo de 2025, impulsado tanto por las expectativas de inflación como por las dudas sobre la futura política monetaria de la Reserva Federal.

En Reino Unido, los bonos británicos también operan bajo fuerte presión y muestran rendimientos en máximos desde finales de los años noventa. Japón, uno de los países más dependientes de importaciones energéticas, enfrenta un escenario similar.

El temor a otro episodio de estanflación

Detrás de la preocupación del G7 aparece un escenario que empieza a resonar nuevamente en los mercados: la posibilidad de una nueva etapa de estanflación global.

Ese fenómeno combina bajo crecimiento económico con inflación persistente, uno de los contextos más complejos para bancos centrales y gobiernos. El problema es que el impacto energético no solo afecta el precio del combustible. También encarece transporte, logística, producción industrial y cadenas globales de suministro.

“Si la energía sube, tienden a aumentar los costos en buena parte de la economía”, explican analistas europeos, que observan cómo el conflicto vuelve a trasladarse rápidamente a las expectativas de inflación y tasas de interés.

En paralelo, la Agencia Internacional de la Energía advirtió que las reservas globales de petróleo se están reduciendo a un ritmo récord para compensar las interrupciones en Oriente Medio.

El organismo alertó que, si el estrecho de Ormuz permanece cerrado durante más tiempo, los inventarios podrían caer a niveles críticos justo antes del pico de demanda del verano boreal.

Europa busca respuestas multilaterales

El Gobierno francés insistirá durante la reunión en la necesidad de avanzar en mecanismos multilaterales para estabilizar los mercados energéticos y evitar una profundización de la crisis.

Lescure recordó que, al comienzo de la guerra, los países de la Agencia Internacional de la Energía liberaron más de 400 millones de barriles de reservas estratégicas para contener la escalada del crudo.

Aunque por ahora descartó repetir una medida similar, dejó abierta la posibilidad si el conflicto se prolonga y el estrecho de Ormuz continúa parcialmente bloqueado.

La reunión también abordará otros temas sensibles para las economías desarrolladas, como los desequilibrios macroeconómicos globales, la dependencia de minerales críticos controlados por China y el financiamiento internacional para países emergentes.



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