Loros afectan la producción en Jáchal y advierten por pérdidas económicas


La creciente presencia de loros en diversos sectores productivos de Jáchal ha generado un estado de alerta entre los productores locales, quienes reportan daños severos en sus plantaciones. Esta problemática, que no es nueva, pero ha mostrado un incremento preocupante en la última temporada, afecta de manera directa la rentabilidad del campo jachallero, ensañándose particularmente con los cultivos de maíz. Ante este escenario, la médica veterinaria Natalia Coralli, jefa de la Agencia de Extensión Rural INTA Jáchal, brindó una rueda de prensa para detallar la complejidad de la situación y las limitaciones que enfrenta el sector para dar una respuesta efectiva a los damnificados.

Impacto en la producción de maíz

El daño ocasionado por estas aves no se limita a un sector aislado, sino que se extiende por distintos puntos del departamento, donde los productores denuncian haber perdido gran parte de su esfuerzo anual. El maíz, uno de los principales sustentos de la economía regional, es el cultivo que mayores pérdidas ha registrado debido a la voracidad de los loros y la falta de mecanismos de contención efectivos. Los testimonios de los agricultores coinciden en que la presión de las aves se ha vuelto insostenible, poniendo en riesgo la continuidad de la actividad en ciertas zonas.

Un ecosistema en transformación

Durante su intervención, Coralli, en representación de los diagnósticos del INTA Jáchal, señaló que el incremento de estas poblaciones de aves y su incursión en zonas de cultivo no es un fenómeno casual. Según explicó la profesional, el problema está profundamente relacionado con cambios estructurales en el ecosistema natural de la región. Estas modificaciones en el hábitat original de los loros los obligan a desplazarse hacia los campos de cultivo en busca de alimento, alterando el equilibrio entre la fauna silvestre y la actividad agrícola. Este diagnóstico sitúa la crisis en una dimensión que supera el simple conflicto puntual, revelando un desajuste ambiental de mayor escala que atraviesa toda la región.

Natalia Coralli, jefa de la Agencia de Extensión Rural INTA Jáchal. Foto: gentileza Actualidad jachallera

Limitaciones legales para la intervención

Uno de los puntos más críticos expuestos por la veterinaria tiene que ver con la imposibilidad de aplicar medidas de control directo sobre las aves. Al tratarse de una especie protegida por normativas vigentes, cualquier acción que implique una reducción de su población o una intervención violenta sobre la especie está prohibida. Esta protección legal genera un complejo panorama para los organismos técnicos como el INTA, ya que limita las herramientas disponibles para mitigar el daño en las fincas. La normativa ambiental, orientada a la preservación de la biodiversidad, colisiona en este punto con la necesidad de subsistencia de los productores, quienes se encuentran en una encrucijada legal y económica.

Dificultades para el abordaje integral

La experta remarcó que las dificultades para intervenir sobre esta especie son múltiples, no solo por el marco legal, sino por la inteligencia y adaptabilidad de estas aves frente a métodos de espanto convencionales. El complejo panorama descrito por Coralli sugiere que no existen soluciones mágicas ni inmediatas. La situación en Jáchal requiere de un abordaje integral que considere tanto la protección de los recursos productivos como el respeto por las leyes ambientales. Mientras tanto, la preocupación sigue creciendo entre los productores de maíz, quienes ven cómo la falta de estrategias de control directo agrava las pérdidas económicas en cada ciclo de cosecha. La intervención de Coralli deja en claro que el desafío actual es encontrar un equilibrio en un ecosistema que ya ha sido alterado, en un contexto donde las herramientas tradicionales de control de plagas ya no son una opción viable por el estatus de conservación de estas aves

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