Kevin Warsh asume ante una Fed abroquelada en torno a las tasas


G.G.: Era lo que Powell tenía previsto, pero la investigación penal que promovió el Ejecutivo, a través del Departamento de Justicia, lo fuerza a permanecer en su sitial de gobernador para defenderse mejor.

G.G.: La fiscal tiene facultades discrecionales importantes. Podría tranquilamente reabrir la causa más adelante. Su decisión no es definitiva, aunque se presente así.

P.: Es una lectura política la suya.

G.G.: No cabe otra.

P.: La causa se cerró para conseguir que el senador republicano Thom Tillis votara a favor de la nominación de Kevin Warsh, el sustituto elegido por Trump, en la comisión de bancos del Senado. ¿Piensa que se podría retomar después?

G.G.: El voto de Tillis todavía es necesario para que el Senado confirme la designación. Pero después, quién sabe. Además, la suerte de la gobernadora Lisa Cook también está en la picota a instancias de una denuncia de Trump. La Corte Suprema debe decidir. Y es lógico que Powell quiera estar en funciones para lo que pudiera necesitarse.

P.: La Fed mantuvo las tasas de interés sin cambios en la despedida de Powell. Lo hizo con una cantidad notable de disidentes: cuatro. ¿Cuál es el mensaje? ¿Qué cabe esperar en junio cuando, presumiblemente, Kevin Warsh esté al mando?

G.G.: La decisión final se tomó 8 a 4. En principio, es un mensaje para Trump. Es un recordatorio de que la Fed es un cuerpo colegiado. El chairman es importante. Contar con Warsh al timón va a ser una ventaja, pero no deja de ser un único voto. Y la decisión de mantener las tasas se resolvió 11 a 1. Hubo tres votos en discordia que además de dejar las tasas estables, rechazaron la idea de dejar un sesgo hacia la baja en el comunicado.

P.: Trump dijo que es un buen momento para recortar las tasas de interés.

G.G.: Cuándo no.

P.: Y la Fed está firmemente en contra.

G.G.: No hay dudas. Con la única excepción de Stephen Miran, el troyano que logró introducir Trump en la Fed, que volvió a recomendar una baja de tasas.

P.: Simbólica, como siempre. Porque Miran nunca consiguió que la Fed adoptase su criterio. ¿Podrá cambiar con Kevin Warsh como chairman? ¿La permanencia de Powell en la Junta de Gobernadores, y por ende, en el comité de mercado abierto, con voz y voto, y su gran predicamento, podrá convertirse en un obstáculo que lo frene a Warsh?

G.G.: Powell ya aclaró que su intención no es convertirse en un chairman paralelo o en las sombras.

P.: Dijo que tiene mucho respeto por la tarea propia del chairman de construir consensos para llegar a una decisión con respaldo. O sea, que no se propone torpedear su tarea.

G.G.: ¿Qué razones tendría? Necesidad, ninguna. Ese es el discurso implícito detrás de las disidencias. Y viene pronunciándose desde hace mucho tiempo. No es solo en esta reunión. Hay un mensaje rotundo que proviene de los presidentes de las Fed distritales que lleva más de un año.

P.: Warsh no podrá arrearlos con o sin Powell.

G.G.: Porque tampoco Powell lo hizo el año pasado. Aunque podríamos pensar que, si hubiera querido realmente, no era un imposible.

P.: La Fed ha creado sus propios anticuerpos ante la infección.

G.G.: Seguro. En algún momento, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dio a entender que se podría remover a los presidentes de distrito si se lograba modificar convenientemente el elenco de los gobernadores.

P.: Que Powell continúe es una traba también de ese punto de vista.

G.G.: El tema se resolvió ratificando a todos los presidentes de distrito, el año pasado, por un nuevo período. Y después se votó también que Powell continuase como chairman hasta que el Senado confirmase a su reemplazante. El banco central se abroqueló para preservar su independencia. No es nada personal contra Warsh. Y Warsh ya conoce cómo funciona la institución. No se va a sorprender.

P.: Le preguntaba por la reunión que viene. A mediados de junio. ¿Llega Warsh a tiempo para presidirla? ¿Cabe esperar un desenlace diferente?

G.G.: El mandato de Powell como chairman finaliza el 15 de mayo. Para esa fecha, Warsh debería estar confirmado gracias al voto partidario. A lo sumo, con un sufragio demócrata adicional. Eso le da tiempo a Warsh para trabajar durante todo un mes el perfil y los considerandos de la decisión, y si quiere mostrar un matiz distintivo, incorporarlo.

P.: ¿Ve posible que la Fed de Warsh se estrene con una baja de tasas?

G.G.: La decisión no está tomada. La Fed es data dependiente. Y la última palabra la tendrá, en definitiva, la realidad imperante en cada reunión. Pero, hoy por hoy, es difícil ver razones para innovar.

P.: Los futuros de Chicago vislumbran las tres próximas reuniones sin cambios. Y atisban una leve probabilidad de un recorte recién en octubre. ¿Le parece razonable? ¿Cree que Trump lo va a aceptar pacíficamente? Movió cielo y tierra para sacarlo a Powell, lo coloca a Warsh al mando, y aún así, se le niega la baja de tasas que pide Stephen Miran en cada mitin.

G.G.: ¿Cuándo empezará Trump a pensar que Warsh lo traicionó? El 17 de junio cuando vea que las tasas se mantienen. ¿Cuándo empezará a vociferarlo? No lo sé. Dependerá mucho de la tarea de ablande del secretario del Tesoro, Scott Bessent. Pero no creo que le vaya a creer a Bessent cuando vea que se consumen dos o tres reuniones y las tasas no cambian, son las mismas que antes…



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