18:44“Tirale en la cabeza”: la historia de la mañana de furia en Zárate que terminó con un joven asesinado
El Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de Campana condenó el viernes pasado a Miguel Ángel Pereyra y a su hijo, Julián, por el crimen de su vecino Franco Russo, cometido en Zárate el 3 de agosto de 2024. El padre recibió 24 años de prisión; el hijo, 22.
Ambos fueron detenidos poco después del hecho por la Policía Bonaerense; Marcelo Matzkin, el entonces intendente de Zárate, difundió las imágenes de la fuga de los Pereyra, que escaparon en su Volkswagen Golf blanco con la luneta destrozada, el mismo auto con el que llegaron para matar a su víctima.
La golpiza que sufrió Russo, previa al disparo, fue filmada por cámaras de seguridad. El video, que se volvió viral en cuestión de horas, ilustra esta nota. El crimen de Russo fue una muestra de lo peor de la Argentina desquiciada, que medía sus conflictos rabiosos a tiros.
Russo, de 28 años, ni siquiera era el blanco original de la rabia de Pereyra padre, el principal acusado. El joven comerciante, básicamente, fue asesinado de rebote.
De acuerdo al fallo firmado por los jueces Lucía Leiro, Facundo Quinteiros y Daniel Ropolo, con una investigación realizada por la fiscal Andrea Palacios y una acusación llevada adelante en el proceso por el fiscal Martín Zocca; Pereyra, apodado “Toti” y carnicero de oficio, se presentó ese día por la mañana en el edificio donde vivía la pareja de Russo, ubicado en la calle Galesio al 200.
“Una vez allí, pateó la puerta de ingreso al edificio, llamando a los gritos a su hijo Julián”, apodado “El Mago”. Pereyra hijo, precisamente, vivía en el mismo edificio. La joven, ofuscada, le respondió: “Tu hijo no me deja dormir. Ahora, no me dejás dormir vos”.
El carnicero respondió con una caterva de insultos. “Sos una trola”, le espetó a la mujer: “Te cogés al dueño del edificio. No te cago a palos porque sos mujer”.
La novia de Russo, aterrorizada, le envió un audio a su pareja: en ese momento, Pereyra padre intentaba entrar al departamento, golpeando la puerta. Luego, Pereyra padre se fue.
Regresaría con su hijo menos de dos horas más tarde. No al edificio, sino al comercio de Russo en la calle Belgrano al 1200, también en Zárate, con el Volkswagen blanco y una pistola calibre .38 en el cinto de Pereyra padre.
Así, Miguel Ángel Pereyra tomó su arma. Su hijo le habría dicho: “TIRALE UN TIRO EN LA CABEZA”.
Russo recibió tres disparos, ninguno en la cabeza. Los asesinos huyeron en el VW Gol. Horas después, Pereyra padre se entregaba en una comisaría, al enterarse de la muerte de Russo. Su hijo Julián fue capturado por la DDI de la zona poco después, en la casa de su primo.
Pereyra padre habló sobre el crimen durante el proceso, en un monólogo disgregado, extraño. Dijo que llevaba una .38 en el cinto porque iba “a cobrar un alquiler” y que había llegado al edificio donde vivía la pareja del comerciante asesinado para despertar a su hijo.

Los comentarios están cerrados.