Tigre se aprovechó de un Racing que se pega tiros en los pies y perdió todo lo que jugó en el Apertura: 3-1 con una joya en el debut del Pity Martínez
Volver a las bases, a lo que alguna vez funcionó, no garantiza nada. Ahora lo sabe Gustavo Costas, que no puede enderezar el rumbo de su Racing, que en Victoria ante Tigre desempolvó el sistema de tres centrales y dos carrileros, pero volvió a perder, esta vez por 3 a 1 y acumula tres derrotas al hilo. En el Matador debutó Gonzalo Pity Martínez, autor del tercero.
Buscó volver a ser, Costas. Pero no resultó como esperaba. Intentó hacerse ancho, pero le faltó profundidad. El mal de “la manta corta”, le llaman en el mundo del fútbol. Tuvo la pelota, pero fue totalmente improductivo por imprecisiones y por falta de movilidad para desactivar los mecanismos de defensa de un Tigre en modo cazador: agazapado entre los pastizales del fondo para saltarle a la yugular a su presa cuando la viera desprotegida.
Un par de combinaciones entre Gastón Martirena y Valentín Carboni en el comienzo auguraban algo interesante en La Academia. Sin embargo, apenas se quedó en una insinuación que no siguió fluyendo. Cuando Martirena logró ganarle la espalda a Federico Alvarez y llegar hasta el fondo por la derecha, le falló la puntería y no metió ni un centro ni un tiro al arco. Así, Adrián Martínez, la vio pasar durante todo el primer tiempo.
El cambio de esquema no le resolvió los problemas al Racing de Costas versión 2026. La falla ya se notaba en la salida, cuando Santiago Sosa, jugando de líbero, debía adelantarse al mediocampo para buscar superioridad numérica en esa zona. El local esperaba bien parado, pero sin atrincherarse. Estuvo atento a cada corte para salir disparado directo hacia el arco de Facundo Cambeses, que salvó a su equipo en dos oportunidades: un remate de Jabes Saralegui y un desborde de Valentín Moreno. Antes, David Romero ya había avisado con un remate que se fue por arriba. El que tenía la pelota era Racing, pero el que tenía la manija del partido era el Tigre de Diego Dabove, que mordía cada vez que podía.
Hasta que justo en la última jugada antes del entretiempo, acertó con un contraataque certero a tres toques. Lo que desactivó a la mal parada defensa celeste y blanca fue el cambio de frente de Ignacio Russo que de modo automático sacó para un Romero siempre picante. El ‘9’ del Matador dejó en ridículo a Agustín García Basso con un anticipo y se fue derechito a Cambeses, lo gambeteó y definió. Una acción de ataque en un área terminó con el gol en la otra.
A pesar del mal andar, el DT de los de Avellaneda no modificó nada de cara al complemento. En la única que Martirena acertó con el centro, casi empata Maravilla, pero Felipe Zenobio la sacó de modo espectacular en la línea. Más allá de esa jugada aislada, Racing no mejoró ni un poco. Por eso, pasados 15 minutos, Costas metió cuatro de cinco variantes en una sola ventana: Baltasar Rodríguez, Franco Pardo, Duván Vergara y Matías Zaracho entraron por Carboni, Zuculini, Miljevic y García Basso. Un claro mensaje de que lo que estaba viendo no le gustaba en lo absoluto.
Los tiempos de la agobiante noche bonaerense siguieron bajo las garras de Tigre, a pesar de los cambios visitantes, que reemplazaron casi medio equipo, y que ya había perdido a Saralegui por una molestia en el muslo derecho.
El único que mostró algo de rebeldía en Racing fue Martirena. El uruguayo ajustó la puntería y levantó su nivel. Probó al arco e hizo lucir nuevamente a Zenobio al sacudir la derecha cuando encontró un hueco.
El cansancio empezó a erosionar las piernas del local y en los últimos 15 minutos La Academia apretó. Y encontró la igualdad gracias un zurdazo de Gabriel Rojas que provino de un lateral ofensivo. Hubo complicidad de Zenobio. El arquero que sacó varias, estaba tapado y cuando vio esa pelota de Rojas no pudo reaccionar a tiempo.
Si lo de Zenobio fue una falla, peor fue lo Cambeses en el segundo de Tigre, a cargo de Russo, que aprovechó una contra y una pifia de Sosa para mandarse como un tractor y clavar un bombazo que le pasó entre las piernas al arquero racinguista. La frutilla la puso el Pity con una corrida memorable y una definición aún mejor.
Por cuarta vez en este Siglo, Racing arrancó con tres caídas: las anteriores habían sido en el año 2000, cuando lo dirigía Jorge Alberto, en 2009 con Llop y en el año 2020 de la mano de Beccacece.

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