La liquidación de Marixa Balli tras anunciar el cierre de su local: cuánto sale un short, una remera o una cartera

La caída drástica en las ventas en el sector textil llevó a Marixa Balli a anunciar el cierre definitivo de su local de ropa en el barrio de Flores, una decisión que marca el final de una etapa clave en su perfil como empresaria. La artista, en auge actualmente por su paso por MasterChef Celebrity (Telefe), realizó un vivo de Instagram ante los 125 mil seguidores de Xurama, la marca que sostuvo durante años, para mostrar las prendas que está liquidando.

Durante la transmisión, La Cachaca recorrió el local y mostró la mercadería que está rematando en un local pequeño que alquiló para vender lo que le queda de stock. En ese contexto, aclaró: “Estamos haciendo un vivo para mostrar un poco las cosas de liquidación de Xurama. Les voy a mostrar algunas cositas que ya nos van quedando pocas cantidades”, expresó la exvedette mientras presentaba los artículos de indumentaria y calzado que está liquidando.

En ese repaso, la empresaria desglosó los precios: las prendas como remeras, shorts y pantalones se ofrecieron entre $10.000 y $15.000, los zapatos estuvieron en $25.000 y las carteras alcanzaron los $35.000, algunas incluso bajo promociones de 2×1. Ropa interior, musculosas, jeans y shorts integraron la oferta, con valores accesibles que rápidamente captaron la atención de clientes habituales y seguidores, quienes expresaron su apoyo al verla en su faceta como comerciante.

La decisión de dar por concluido el proyecto fue confirmada por la figura televisiva en una entrevista con el programa A la Barbarossa (Telefe), donde profundizó sobre el impacto que la crisis del mercado textil y el declive del movimiento comercial ejercieron sobre su negocio. Según la panelista, “El 2025 fue el peor año. Imaginate cómo está Flores, cerré el local de calle Bogotá porque no va la gente. No camina gente, no te compra. La gente está de muy mal humor y llega un momento que te agota”, sostuvo en el diálogo.

La empresaria también señaló la contracción generalizada en el consumo, incluso en un polo como el barrio porteño de Flores, históricamente asociado a precios populares y alta circulación: “Espero que en algún momento cambiemos y podamos mejorar, y que la gente se pueda dar el lujo de comprar algo. Ya bajó la venta en Flores, que es el lugar más económico y el polo más importante que tiene la Argentina. La gente, cuando tiene un dinerito, compra y lo disfruta”, expresó en la misma entrevista.

Posteriormente, en una charla a corazón abierto durante un móvil de LAM (América TV), la exvedette reveló: “No es momento… Yo no me encariño con las cosas. Amo Xurama, amo fabricar calzados, pero empecé también con el tema de los insumos. No tenés un precio fijo, hoy te dicen esto, mañana lo otro. No te llegaban a tiempo, el zapato se demora porque la base no se termina o porque no llegó tal cosa”.

A lo largo de los años, Marixa se consolidó como una referente en el rubro, atravesando distintas etapas económicas y sorteando obstáculos propios del comercio minorista en la Ciudad de Buenos Aires. Desde 2005, su marca se mantuvo activa en distintas direcciones del ya mencionado barrio de Flores, con locales que, según relató, requirieron un esfuerzo constante frente a las renovaciones de alquiler y a la volatilidad de los costos.

“Flores es muy caro, muy caro. No el alquiler tanto, sino la renovación. Renovar. Entonces empecé a sacar cuentas, a preguntarme si quería invertir ese dinero que, ya de entrada, lo perdés”, explicó, subrayando el desgaste personal y financiero que implicó sostener la actividad.

La situación, según Balli, se agravó en el último año por la inestabilidad de los insumos y el contexto inflacionario. “Yo manejo bien los números, me la paso haciendo números hace años. Entonces dije: ‘No, no es momento’”, confesó. La empresaria detalló que el rubro del calzado enfrenta trabas específicas: demoras en la entrega de materiales, feriados que paralizan la producción y una cadena de proveedores deprimida por la caída de la demanda. “El calzado es muy difícil, es un rubro muy especial”, sintetizó.

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