19:28Cómo llega el consumo a las elecciones y cuál es la expectativa para lo que queda del año

La dinámica de los gastos familiares presenta una marcada disparidad entre sectores y un freno en la mayoría de los rubros en los últimos meses, que persiste a horas de las elecciones legislativas. Factores como la incertidumbre política, la volatilidad cambiaria y los movimientos en la oferta y precios en sectores clave definen el contexto dentro del que se resuelve la demanda.

Durante el primer semestre, buena parte del impulso en las ventas correspondió a bienes durables e importados, con la ayuda de un tipo de cambio apreciado y condiciones favorables de financiamiento.

Electrodomésticos, línea blanca y productos electrónicos resultaron protagonistas, pero esta mejora se acotó a segmentos de poder adquisitivo medio y alto, mientras el consumo masivo y los supermercados mostraron señales de estancamiento o caída. Durante este período, el comercio electrónico también se expandió y capturó una porción creciente de las ventas totales.

A partir de julio, las señales de desaceleración se extendieron a toda la economía doméstica. La suba de tasas de interés encareció los créditos y el salto en la demanda de dólares llevaron a muchos hogares a postergar compras grandes y achicar gastos cotidianos.

Los indicadores privados advierten que la mayoría de los rubros clave dejó atrás la etapa de recuperación y el balance para el trimestre previo a las elecciones es de deterioro.

Uno de los elementos distintivos de esta etapa fue la heterogeneidad sectorial. Según el economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, la recuperación de la demanda se manifestó inicialmente en los bienes durables e importados: el crédito más accesible y el dólar estable estimularon la venta de productos como electrodomésticos y vehículos en los primeros meses del año.

Sigaut Gravina dijo a Infobae: “El desempeño el consumo mostraba claros y oscuros, mucha heterogeneidad. Había una recuperación claramente, pero sobre todo en lo que era durable, importada”.

Pero con el paso de los meses, aclaró el analista, el consumo empezó a resentirse en todos los segmentos. “En el tercer trimestre, todos los rubros empeoraron, incluso los que venían siendo más estrella tipo durable. En un contexto en el que la gente cada vez compra más dólares, de alguna manera eso desplaza al consumo privado”, advirtió Sigaut Gravina.

El economista estimó que el final del año mostrará mayores restricciones para el gasto, ante la posibilidad de ajustes en el esquema cambiario y monetario.

Todo depende de la evolución del poder adquisitivo y el gasto en servicios, que ocupan una parte cada vez mayor del presupuesto

La merma en todas las líneas de crédito -personales, descuento de documentos, hipotecarios– confirmó el retroceso de uno de los motores de la recuperación en la primera parte del año.

La reacción ante cambios de contexto se refleja en los datos concretos. Leo Alaniz, de consultora Scentia, consignó que septiembre arrojó un “crecimiento interanual positivo del 1,8% del consumo masivo” que permitió compensar una parte de la caída registrada el año anterior.

Alaniz aclaró que la variación favorable se apoya más en la baja base comparativa que en un dinamismo actual: “Hay una comparación interanual que beneficia, se viene de menos 14% del año pasado y hoy está más 2 por ciento”.

Los comentarios están cerrados.