Juani Carnevale, el crack que superó un tumor óseo y la pérdida de su papá, y hoy emociona con su convocatoria al Mundialito Sub 12
Sobre el polvo de ladrillo de los clubes de Gimnasia y Tiro y Jockey de Salta se disputó un nuevo Nacional Sub 12, donde la dupla conformada por Juan Ignacio Carnevale y Santiago Martín Chacur se coronó campeona de la competencia organizada por la Asociación Argentina de Tenis (AAT). Para Carnevale, este título fue la confirmación de un excelente presente que lo tiene peleando en el Top 10 de la categoría, y también un premio a no bajar los brazos después de los últimos golpes recibidos fuera de las canchas.
Tras la consagración, Juani y su mamá, Eulogia, preparaban las valijas para regresar a casa con la satisfacción del objetivo cumplido. Fue entonces cuando una notificación en el celular detuvo el tiempo y transformó la celebración en una emoción indescriptible: el equipo de Desarrollo AAT le anunciaba la convocatoria al equipo nacional Sub 12 que representará a la Argentina en el Mundialito de Lima, Perú, a partir del próximo 17 de noviembre.
“La sorpresa fue total. Juani, que es muy analítico con los rankings, pensaba que su puesto actual no sería suficiente para esta temporada. Por eso la noticia lo desbordó hasta hacerlo llorar”, cuenta en diálogo con Infobae su madre, quien registró la reacción de su hijo al recibir el llamado más deseado.
El protagonista de esta historia también le pone palabras a la emoción: “Al principio no lo podía creer, me largué a llorar porque una de mis metas este año era poder jugar el Sudamericano o el Mundialito. La verdad es que no me lo esperaba. Sinceramente, me puse muy feliz. Ahora deseo salir campeón junto a mis compañeros”.
Jugador agresivo al que le gusta subir a la red, al mejor estilo Roger Federer, Juani ostenta fuera de la cancha una valentía igual o superior. Para entenderlo hay que dar algunos pasos hacia atrás. La pelota fluorescente no fue su primera opción, sino el fútbol, que ocupaba gran parte de sus sueños. El clic -y también el primer gran golpe- surgió cuando apenas tenía 5 años. Una fractura en el húmero izquierdo derivó en un diagnóstico que impactó a su familia: le detectaron un tumor óseo.
Tras complejas cirugías y tratamientos, que incluyó relleno con banco de hueso, los médicos le prohibieron los deportes de fuerte impacto, para asegurar la consolidación del hueso. Así, por indicación médica y buscando una actividad de bajo contacto, Juani practicó golf y tenis, hasta inclinarse finalmente por la raqueta.
Sus primeros pasos fueron en las canchas de La Martona, en Cañuelas, donde asistía a una escuelita recreativa los fines de semana. Su buen desempeño llamó la atención del profesor, quien aconsejó a sus padres intensificar el entrenamiento. Su madre, oriunda de Lobos, contactó a Leo Jorge (ex preparador físico de Juan Martín Del Potro) para pedirle una recomendación. Jorge le sugirió llevarlo al Club Comercio, donde otro profesor lo evaluó y derivó a Canning, el lugar que le permitió sumar más días de práctica semanal.
Su pasión por el tenis se intensificó. A los 8 años, después de pelotear con su ídolo Rafael Nadal durante la exhibición que el español brindó junto al noruego Casper Ruud en Parque Roca (2022), reafirmó su sueño: “Quiero ganar los cuatro Grand Slams y ser el número uno del mundo”.
El pasado fue un año devastador para Juani, su hermana Isabella y su mamá Eulogia. En junio, a su papá le detectaron un tumor cerebral. Al mes siguiente lo operaron y, después de la intervención, sufrió un ACV que le provocó muerte cerebral. En noviembre falleció. En medio de la tragedia, el tenis se convirtió en un cable a tierra y en su motor anímico.
Lo que para cualquier chico de 11 años hubiera sido un desafío emocional imposible de afrontar, para él se transformó en un reto personal. Tanto, que consiguió el título de singles y dobles. Apenas consumado su triunfo, por 6-2 y 6-3, en el partido decisivo frente a Juan Bettiol, elevó el brazo derecho al cielo para dedicarle el título a su papá. Luego, recibió un cálido abrazo de su rival.
La disciplina de Juani no se limita a las dos horas diarias de tenis y una de físico que lleva adelante con su entrenador Ariel Suárez. Es un chico con una sed de conocimiento inagotable: toca el piano, juega al ajedrez, estudia chino y se prepara para rendir exámenes de inglés como el First Certificate, además de obtener todos los años la medalla de bronce de Kumon en matemáticas.
“En una oportunidad, la organización de un torneo Regional debió mover el horario de la final para que Juani pudiera rendir su exámen de Cambridge por la mañana”, se enorgullece su mamá. Esta madurez también se refleja en la casa: él le enseña a su familia, y sobre todo a su madre durante el año pasado, a tomar todo con calma y a disfrutar de las pequeñas cosas.

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