Shakira y Antonio de la Rúa: la historia de amor que comenzó en Buenos Aires hace 25 años y los rumores de reconciliación
El brillo de las luces, los escenarios repletos y el fervor del público acompañan a Shakira en uno de los momentos más inspiradores de su carrera. Mientras conquista el mundo con su gira Las mujeres ya no lloran, la artista sorprendió a todos con un gesto que atravesó la frontera de la música y reactivó viejos sentimientos: un reencuentro íntimo con Antonio de la Rúa, 14 años después de aquel adiós que conmovió al espectáculo internacional. Un simple encuentro, lejos de cámaras y poses, bastó para revivir la memoria de ese romance único que marcó a toda una generación y reafirmar que hay historias que el tiempo nunca consigue borrar. Hoy, incluso, hay quienes afirman que ese amor revivió y ambos disfrutan una segunda oportunidad.
Antes que Gerard Piqué llegara a la vida de la cantante, Shakira y Antonio compartieron más de una década juntos, bajo los reflectores de América Latina y el mundo. Los descubrieron Entre 2000 y 2011, su relación conquistó titulares y portadas de revistas, fusionando lo personal y lo profesional en una fórmula que les dio éxito y complicidad. Mientras la artista barranquillera ascendía imparable en su carrera internacional, Antonio no solo fue su pareja: se convirtió en un aliado fundamental, mano a mano en cada paso hacia la consagración global.
La química profunda entre ambos no tardó en impactar su entorno, e incluso su música. “Laundry Service”, el álbum que catapultó a la artista al mercado angloparlante en 2001, llevó el sello indeleble del trabajo en equipo con Antonio, que además asumió el rol de manager y estratega. De esa colaboración nacieron éxitos como “Whenever, Wherever”, con los que la cantante cruzó fronteras y conquistó públicos hasta entonces desconocidos.
La influencia argentina se hizo carne en cada sonrisa, paso de baile y hasta en las letras. El tema “Te aviso, te anuncio”, mezcla singular de pop rock y tango, vio la luz en plena inmersión de Shakira en la cultura porteña, aprendizaje de baile y costumbres incluidas. En lo más alto de ese idilio, no dudaba en mostrarse entrelazada en público, dejando referencias a su pareja en entrevistas y hasta en su forma de hablar: era frecuente escucharla bromear sobre el acento argentino que se le pegaba. Antonio también se animó a aparecer ante las cámaras, coprotagonizando el icónico videoclip de “Underneath Your Clothes” en 2002, donde los gestos de cariño hablaban por sí solos.
Los guiños personales nunca faltaron. El 16 de enero de 2006 salió a la luz “Día de enero”, declaración musical que Shakira eligió para inmortalizar emociones vividas junto a De la Rúa. “Te conocí un día de enero, con la luna en mi nariz. Y como vi que eras sincero, en tus ojos me perdí,” cantaba la artista, evocando aquel mítico primer encuentro en Buenos Aires, el 26 de marzo del año 2000, durante una cena luego de la presentación de “¿Dónde están los ladrones?” en uno de los tres Luna Park que fueron parte de la “Gira Anfibia” de la cantante. El tema, convertido en himno por los seguidores de la pareja, marcó para siempre esa historia de amor.
La relación entre la cantante y Antonio de la Rúa fue descubierta en el sur argentino en mayo de ese año, luego del regreso de la colombiana para el último concierto de esa gira en el Campo Argentino de Polo el 13 de mayo. La primera foto que les tomaron juntos fue sobre la aerosilla del Cerro Campanario, donde no tenían escapatoria. En ese viaje relámpago a la Patagonia fueron acompañados por los padres de ella, Nidia y William. Y el blanqueo oficial de la relación fue días más tarde en las cálidas playas de Miami, con fotos de besos y abrazos en las que Antonio lucía una malla color naranja y Shakira una diminuta bikini animal print.
El amor entre ambos también sumó capítulos de cercanía e intercambio familiar local: Shakira mantuvo un vínculo muy estrecho con Fernando de la Rúa y su esposa, Inés Pertiné. En medio del mandato presidencial y en tiempos de crisis social en Argentina, no faltaron repercusiones y polémicas. Una cadena de disquerías llegó a negarse a vender discos de Shakira. Nada detuvo el fenómeno: la artista vendió más de 120.000 copias en Argentina y, en 2003, llenó el estadio de River Plate.
Pero eso no fue motivo para estar exento de indirectas a la situación del país. “Ya te encontré varios rasguños que te hicieron por ahí, pero mi loco amor es tu mejor doctor. Voy a curarte el alma en duelo, voy a dejarte como nuevo y todo va a pasar, pronto verás el sol brillar”, decía la colombiana en sus letras respecto al apoyo que daba a su pareja durante los difíciles momentos que enfrentó la familia en la crisis argentina de 2001.
Asimismo, el tema aportó una línea más a su historia compartida: “Y aunque hayas sido un extranjero hasta en tu propio país. Si yo te digo ‘¿cómo dices?’, tú aún dices ‘¿qué decís?’”. El relato público de ese amor se coló en los shows, en la prensa internacional y en las fotos de esas vacaciones juntos, muchas veces en La Colorada, la finca cerca de Punta del Este que se transformó en refugio, estudio de grabación y símbolo de su intimidad.

La calma inicial no tardó en dar lugar a disputas judiciales y mediáticas. Antonio intentó congelar activos de la cantante en Suiza, solicitud que la Justicia denegó. En los tribunales de Los Ángeles, demandó el pago de una suma multimillonaria alegando haber sido consejero y responsable clave del éxito internacional de su ex pareja. El reclamo se extendió hasta Nueva York, donde pidió 100 millones de dólares por lo que consideraba una gestión central en la expansión de la artista colombiana. Las respuestas de Shakira no se hicieron esperar: presentó documentos que desmentían cualquier obligación financiera y un contrato donde ambos habían acordado los términos para una eventual separación comercial.
La batalla cruzó fronteras y sumó capítulos cuando la cantante, a su vez, lo denunció en Bahamas por una cifra de 6,6 millones de dólares. El entorno de ambos buscó bajarle el tono a la disputa, asegurando que había mucho diálogo entre abogados y que la resolución llegaría con el tiempo. El debate por la propiedad de La Colorada, refugio cerca de Punta del Este, quedó solo como uno de los tantos temas a tratar.
Tras casi cinco años de demandas, contrademandas y negociaciones, el tiempo funcionó como bálsamo. Shakira rearmó su presente, fue madre de Milan y Sasha junto a Piqué y siguió expandiendo sus horizontes musicales. Antonio de la Rúa también rearmó su vida, formando una familia con la DJ Daniela Ramos, convirtiéndose en padre de Zulú y Mael. Las heridas se transformaron en cicatrices, cada uno en su propio camino y, con el correr de los años, encontraron el equilibrio lejos de la vorágine que supieron protagonizar juntos.

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