Caída, prisión y un Oscar: la travesía de Robert Downey Jr. entre adicciones, juicios y redenciónPor Joaquín Bahamonde
En 2023, Robert Downey Jr. se consolidó como una de las figuras más reconocidas de Hollywood al obtener el Oscar al mejor actor de reparto por su papel en “Oppenheimer”. Este galardón representó el punto culminante de una vida marcada por la adversidad, dificultades legales y una redención poco común en la industria cinematográfica.
La historia de Downey Jr., relatada por Paris Match, es la de un hombre que, tras tocar fondo por la adicción y el sistema judicial, logró reconstruir su vida y su carrera hasta alcanzar la cima del éxito.
El descenso de Downey Jr. comenzó a mediados de los 90, cuando su prometedora carrera se vio eclipsada por problemas legales relacionados con las drogas. En 1996, la policía lo detuvo al encontrarlo conduciendo bajo efectos de sustancias ilícitas y en posesión de heroína, cocaína y un revólver Magnum calibre 357.
Recibió una condena de tres años de libertad condicional y quedó obligado a someterse a controles antidrogas periódicos. Aunque había sido nominado al Oscar en 1992 por “Chaplin”, su imagen pública se deterioró progresivamente.
La situación empeoró en 1997: al incumplir un control antidrogas, enfrentó una sentencia de 113 días de prisión. En 1998, su filmografía ya sumaba más de 30 películas, pero los problemas personales persistían. En agosto de 1999, compareció ante la Corte Superior de Malibu, donde el juez Lawrence J. Mira le advirtió: “¿Todavía tenemos dudas de que, si el acusado sigue consumiendo drogas, leeremos su nombre en una necrológica?”.
Mientras suplicaba otra oportunidad para rehabilitarse, el juez, escéptico por sus continuos fracasos en tratamientos previos, dictó una condena de tres años de prisión. Ni siquiera la intervención de su abogado Bob Shapiro, conocido por defender a O. J. Simpson, logró evitar la sentencia.
Shapiro argumentó que las drogas eran igual de accesibles en prisión que fuera de ella y aludió a la infancia difícil de Downey Jr., marcada por una exposición temprana a sustancias ilícitas en un entorno familiar disfuncional, según relató Paris Match.
Antes de ingresar en prisión, Downey Jr. permaneció varios días en un centro de clasificación, experiencia que describió como “el lugar más peligroso en el que he estado”, comparándolo con un barrio sin oportunidades, lleno de amenazas.
Durante los doce meses que estuvo en la cárcel, dejó atrás los lujos y la vida social de Hollywood, vistiéndose con el uniforme naranja de recluso.
A pesar de las dificultades, la industria le dio nuevas oportunidades. Fue contratado para la serie “Ally McBeal”, donde llegó a ganar casi 95.000 dólares por episodio, además de obtener un Globo de Oro. En la primavera de 2001, sufrió una nueva recaída y lo arrestaron descalzo bajo los efectos de las drogas en Culver City.
El productor David E. Kelly pagó su fianza, pero la cadena Fox le rescindió el contrato por violar la libertad condicional. Downey Jr. ingresó de nuevo en rehabilitación y, al salir el 20 de marzo de 2002, por primera vez recibió comentarios positivos de la justicia. El juez Randall White lo animó a “seguir con el buen trabajo”, mientras su abogado celebraba que pronto rodaría una película de Mel Gibson.
El definitivo regreso profesional llegó gracias al apoyo de Mel Gibson, quien lo eligió para “The Singing Detective” y se comprometió ante las productoras para garantizar su presencia. Gibson expresó su admiración por la capacidad de superación de Downey Jr.: “Todos estaban dispuestos a hacerlo desaparecer, y era difícil de ver, porque es muy talentoso. Lo admiro. Lo logró solo. Nadie puede hacerlo por ti”, afirmó Gibson, según Paris Match.

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