Rebeca Anijovich: «La transformación de la secundaria debe apuntar a una escuela fuerte y desafiante»Por Alfredo Dillon

Otra escuela secundaria es posible, pero no hay una única forma de lograrla. A partir de esa convicción, Rebeca Anijovich y Graciela Cappelletti, profesoras e investigadoras de la Universidad de San Andrés, elaboraron un mapa de los principales desafíos que componen la agenda de la reforma de la secundaria. El documento se titula Tensiones y horizontes educativos en tiempos de cambio: ¿y si la secundaria fuera distinta?; lo presentarán esta semana en el XVI Foro Latinoamericano de Educación, organizado por Fundación Santillana con apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).

Para las especialistas, la secundaria necesita un cambio integral, que exige revisar la organización del trabajo docente, los contenidos, la evaluación, los vínculos, la dimensión afectiva y el impacto de la inteligencia artificial, entre otros ejes. Sobre estos desafíos, Anijovich conversó con Infobae en la previa del Foro que reunirá, este martes 26 y miércoles 27 de agosto, a ministros de educación, referentes del sector privado, organizaciones de la sociedad civil y académicos en torno a un objetivo tan ambicioso como imprescindible: la construcción de una nueva escuela media.

–Esta semana en el Foro Latinoamericano de Educación se va a debatir sobre la transformación de la secundaria a partir del documento que elaboraste junto con Graciela Cappelletti. ¿Cuáles son, para ustedes, las principales dimensiones que debe contemplar la reforma de la escuela secundaria?

–La transformación no puede abordarse desde una única perspectiva. El documento que elaboramos parte de esa premisa y busca recoger las cuestiones que están siendo discutidas en distintas provincias. Cada jurisdicción fue poniendo el foco en diferentes aspectos: en ese recorrido identificamos algunos temas recurrentes.

Uno de los ejes clave es repensar el sentido de la escuela secundaria. Más allá de su carácter obligatorio, ¿cuál es su propósito? ¿Debe orientarse a la formación profesional? ¿A preparar para estudios superiores? ¿A desarrollar competencias para el aprendizaje autónomo a lo largo de la vida? ¿A contener a adolescentes en situación de vulnerabilidad? Estas son algunas de las preguntas que hoy atraviesan el debate.

Otro capítulo central aborda la “gramática escolar”: el trabajo dentro y fuera del aula, la estructura horaria, la organización en disciplinas aisladas o proyectos integradores. En ese sentido, hablamos de “alterar los formatos escolares”, algo que excede a la autonomía de cada escuela y requiere definiciones de política pública. Por ejemplo, el modo en que se concursan los cargos docentes: es muy diferente tener horas dispersas en distintas escuelas que un cargo concentrado en una institución.

También hay un capítulo dedicado al perfil docente. ¿Qué profesores necesita hoy la secundaria? Esto nos lleva a repensar la formación inicial y continua. Si, por ejemplo, se espera que los docentes trabajen de forma interdisciplinaria, ¿están siendo formados para eso? ¿O siguen formándose como especialistas de una sola materia?

Otro eje importante son los estudiantes: ¿quiénes son los alumnos hoy?, ¿qué les interesa?, ¿cómo aprenden?, ¿cómo incide la tecnología en sus vínculos con el saber?

Incluimos también un capítulo sobre inteligencia artificial. No desde un enfoque técnico, porque no somos especialistas, sino para analizar cómo atraviesa hoy al campo educativo. Sostenemos que la IA debe ser integrada dentro de un buen proyecto pedagógico. La pregunta es qué sentido tiene incorporarla, en qué momento del proceso y con qué objetivos.

El Foro Latinoamericano de Educación
El Foro Latinoamericano de Educación reunirá, este martes 26 y miércoles 27, a ministros de educación, referentes del sector privado, organizaciones de la sociedad civil y académicos para debatir sobre la transformación de la escuela secundaria.

Finalmente, hay un capítulo sobre evaluación. Si cambiamos los formatos, los modos de enseñar, la formación docente y la mirada sobre los estudiantes, no podemos seguir evaluando con una prueba escrita que solo mide si se recuerdan cinco ideas sobre un tema. El documento busca abrir estos debates, no ofrece respuestas cerradas, aunque sí incluye ideas que surgieron del análisis de documentos jurisdiccionales y de experiencias en países vecinos.

–Se suele pensar que un buen profesor de Química es alguien que sabe mucho de Química. Pero ustedes plantean que enseñar hoy implica una triple especialización: disciplinar, pedagógica y vincular. ¿Por qué esas tres dimensiones hoy resultan cruciales y no alcanza solo con el dominio de una materia específica?

–Varios especialistas trabajan sobre cómo la afectividad en la escuela está relacionada con la construcción de la subjetividad y usan un término que nos resulta clave: la pedagogía del cuidado. Sobre este tema habrá un panel en el Foro con Carina Kaplan, Ezequiel Gómez Caride y Agustín Porres.

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