16:53El estudio sobre la minería mundial que anticipó la continuidad de la fiebre del oro
La industria minera global afronta un escenario de transformación profunda, impulsada por mega-tendencias como la urbanización, la transición energética y la evolución tecnológica, a la vez que enfrenta desafíos de concentración geográfica, volatilidad de precios y nuevas exigencias sociales y ambientales, dice un estudio de la consultora internacional PwC que analizó los resultados que obtuvieron en 2024 las 40 principales compañías mineras globales.
Una constatación básica del estudio, del que participaron expertos en minería de la consultora de todas las regiones del mundo, es que en tal entorno y excluyendo aquellas dedicadas al oro, las mineras vieron caer 3% sus ingresos y 10% su Ebitda (ganancias antes de impuestos, intereses y amortizaciones).
De hecho, el Ebitda promedio de las mineras no auríferas cayó desde 24% en 2023 a 22% el año pasado, mientras las auríferas se beneficiaron de los precios récord del metal precioso, sus ingresos crecieron el 15% y su Ebitda mejoró un 32% “gracias al apalancamiento operativo”.
El informe muestra claramente esa divergencia: al distinguir para los años 2022 a 2024 los ingresos de las mineras entre auríferas y no auríferas muestra que mientras para las primeras el Ebitda creció sin pausa, de unos USD 40.000 millones en 2022 a cerca de USD 100.000 millones en 2023, los de las demás mineras cayeron de cerca USD 450.000 millones en 2022, a unos USD 370.000 millones en 2024 (ver abajo)
El estudio analizó la minería mundial en función de los “dominios” (Domains) o usos de los diferentes minerales: qué cosas se producen (Make) o construyen (Build) con ellos, su aporte o no a la movilidad (Move), a la generación de energía (Fuel & Power), a la alimentación (Feed) y al cuidado (Care).
Cada uno de estos ámbitos –dice- depende de productos extraídos de la tierra, cuya demanda varía en función de las transformaciones de la economía mundial. La concentración geográfica de reservas y producción de minerales suma una capa de complejidad: algunos países dominan la oferta de recursos críticos, lo que genera riesgos y oportunidades en la configuración de nuevas cadenas de suministro y estrategias nacionales.
Por caso, destaca, en el “dominio” de la energía a pesar del crecimiento de las fuentes renovables, el carbón representó el 35% de la electricidad generada en 2024, mientras que la energía nuclear, dependiente del uranio, aportó el 10%.
Además, la minería provee minerales esenciales para tecnologías de almacenamiento y transmisión de energía renovable. En movilidad, los metales del grupo del platino (PGMs) han sido clave en la reducción de emisiones de motores de combustión, pero su protagonismo podría caer al electrificarse el transporte. De otro lado, la demanda de litio, cobalto, fosfato, níquel y manganeso aumentó con el desarrollo de baterías para vehículos eléctricos.
La alimentación también depende de la minería. El crecimiento poblacional y la urbanización aumentan la demanda de fertilizantes; el fosfato resulta esencial para producir fertilizantes a base de fósforo, fundamentales para los cultivos de cereales y hortalizas. Las sales de potasio, por su parte, mejoran la resistencia a la sequía y son vitales para cultivos como trigo, maíz, soja y arroz.
La construcción urbana requiere acero (a partir de mineral de hierro, manganeso y carbón metalúrgico), cobre, aluminio, zinc, estaño y níquel. Agregados como cal para cemento, piedra, arcilla y arena son imprescindibles en infraestructuras como carreteras, puentes y edificios. En manufactura, casi todos los bienes contienen insumos mineros: el oro se usa en joyería de lujo, el acero inoxidable en electrodomésticos y maquinaria industrial, y varios metales sirven para fabricar aviones, tecnología espacial y sistemas de defensa.
Algunos minerales tienen un solo “dominio”, mientras otros, como el hierro y –más aún- el cobre, son multidimensionales, pues se aplican en todas las áreas posibles.
Otra advertencia es que en un mundo geopolíticamente turbulento aumenta el “riesgo de concentración”, asociado a factores naturales o humanos que hacen que la provisión de ciertos minerales dependa de un país o puñado de países.

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